Ramos S.
Las voluntades anticipadas en salud mental: hechos y valores. Psiquiatría biológica. 2015. Doi 10.1016/j.rpsm.2015.04.001
Las voluntades anticipadas en
salud mental: hechos y valores
Sr. Director:
Frecuentemente apelamos a principios bioéticos para los
conflictos éticos. El respeto por la autonomía se ejempli-
fica en el consentimiento informado y el documento de
voluntades anticipadas (DVA). En salud mental hemos de
partir de que los pacientes quieren y pueden participar
en las decisiones sanitarias. En ocasiones rechazan tratamientos
eficaces porque no están bien informados. En
ese caso, los profesionales tienen la obligación moral de
«hacerles autónomos y competentes» informándoles. En
casos de incompetencia, el representante ha de mantener
un diálogo con los profesionales para que se respete, en lo
posible, al paciente.
En ese diálogo también se constata la no-maleficencia,
que es la obligación de no dañar intencionadamente.
Hemos de evitar actitudes violentas mediante contención
(farmacológica, mecánica, etc.). Pero también, privar,
injustificadamente, del derecho a la autonomía supone un
dano˜ moral, pues se impide que se lleve a cabo sus intereses.
Además, resulta un dano˜ el paternalismo injustificado que
infantiliza a los pacientes, estigmatizando y discriminándolos.
Es necesario buscar su mayor beneficio. El DVA comporta
repercusiones positivas en su recuperación. Finalmente,
las decisiones justas pueden permitir ahorrar en gasto sanitario
si los pacientes piden que no se les prolongue la vida
más allá de lo razonable. Los que padecen demencia pueden
responder a ese perfil.
Estos principios quedan ejemplificados en el contenido y
utilidad del DVA.
Wilder et al.y Srebnik et al. muestran que las personas
con enfermedades mentales aceptan mejor los neuromoduladores
y los antipsicóticos atípicos, rechazando con más
frecuencia antipsicóticos clásicos y litio. Muchos profesionales
creen que los pacientes rechazarán todos los fármacos; sin embargo, este hecho no suele darse8. Las razones
de rechazo farmacológico son: efectos negativos, sentirse
dopados e incapacidad para realizar las actividades de la
vida cotidiana.
En cualquier caso, la libre elección del tratamiento, el
conocimiento de sus contraindicaciones y la importancia de
su seguimiento tienen una mejora en la adherencia farmacológica,
lo cual reduce el número de recidivas, pues supone
una motivación para su seguimiento . Es también motivo
de elección o rechazo decisiones sobre la hospitalización o
personas de contacto mientras esté ingresado1.
El uso del DVAP reduce el empleo de medidas coercitivas
al haber una confianza entre equipo médico y paciente. Por
otro lado, si deja anotado un representante hay más posibilidad
de respeto por la voluntad del paciente y con ello que
la persona se sienta empoderada.
Por todo ello, conseguimos un respeto por la persona
(autonomía), buscamos mayor beneficio (mayor adherencia
farmacológica, etc.) y evitamos futuros danos ˜ (recidivas,
medidas coercitivas. . .). La libre elección de tratamiento
puede contribuir a una reducción de la aplicación de tratamientos
no deseados, lo cual es de justicia que ocurra.
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http://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-mental-286-avance