“Para deliberar en los comités de ética”,de Francisco Montero i Màrius Morlans, és un manual que vol apropar els conceptes actuals de l'ètica clínica i el seu instrument, als comitès d'ètica, als professionals de la sanitat i als ciutadans.
http://www.fdrobert.uab.es/docs/monografies/1_Biotetica/Para_Deliberar_en_los_Comites_de_Etica.pdf
Este blog desea exponer información, principalmente, sobre aspectos relacionados con la bioética aplicada a la psiquiatría. No obstante, también se hace referencia a temas de bioética en general (fundamentación, comités de ética, eutanasia...)y/o temas de psiquiatría con implicaciones en la filosofía o la ética. https://www.linkedin.com/profile/edit?trk=nav_responsive_sub_nav_edit_profile
jueves, 14 de agosto de 2014
jueves, 7 de agosto de 2014
Filosofia i salut mental, V Congrés Internacional de Bioètica
25NOV
Filosofia i salut mental, V Congrés Internacional de Bioètica
Sant Pere Claver-Institut Docent-Recerca, la Universitat de Barcelona (UB) i Aporia, Grup de Recerca en Filosofia Contemporània, Ètica i Política organitzen els proper dies 25 i 26 de noviembre el V Congrés Internacional de Bioètica, que porta per títol “Filosofia i salut mental”, i que tindrà lloc a la Facultat de Psicologia de la UB.
Entre les ponències i taules rodones que es faran es tractaran temes com:
- “Filosofia com a psicoteràpia”, Josep Maria Esquirol, professor de Filosofia de la UB i coordinador del grup Aporia
- Taula 1: La Perspectiva filosòfica
- “Organització relacional perversa, negació maníaca i ètica social”, Jorge Tizón. Doctor en Medicina i psiquiatra. Institut Universitari de Salut Mental de la Universitat Ramon Lllull
- Taula 2: La perspectiva assistencial
- “Hegel: modernitat i formes d’existència desventurada”, Salvi Turró. Profesor de Filosofía (UB)
- “Tornant a l’autonomia en Psiquiatria. Hem assolit l’equilibri?”, Josep Ramos. Psiquiatra. Parc Sanitari Sant Joan de Déu.
- Taula 3: La perspectiva organitzativa
- “Implementing and sustaining person centred care for people living with dementia”, Dawn Brooker, Director of the University of Worcester Association for Dementia Studies. Institute of Health & Society.
- Taula rodona final: “La dimensió familiar i comunitària de la salut mental
Enllaç relacionat:
http://www.salutmental.org/wp-content/uploads/2014/07/programa-V-congreso.pdf
viernes, 4 de julio de 2014
LUIS MONTES: “TODOS SABEMOS CÓMO QUEREMOS MORIR”. entrevista Dr. Luis Montes
LUIS MONTES: “TODOS SABEMOS CÓMO QUEREMOS MORIR”
“La muerte es de las pocas verdades absolutas que existen. Sin embargo, en esta sociedad de consumo, la muerte no se consume y, por lo tanto, no se habla de ella. Se corre un estúpido velo y «esto aquí no va a ocurrir nunca». Tenemos que romper eso, hacerla algo cotidiano y tenerla medianamente planificada. Porque luego todos sabemos cómo queremos morirnos. La muerte es inevitable y, por lo tanto, se trata de que sea un tránsito los más rápido posible, con el mínimo sufrimiento y que hayas realizado más o menos tu biografía”.
El doctor Luis Montes (Salamanca, 1949) habla del que quizá sea el mayor tabú de nuestra sociedad con la naturalidad y la convicción de un profesor en medio de la lección que ha dado cien veces. Recién jubilado, el médico que hace nueve años centró el protagonismo mediático y judicial del caso de las supuestas sedaciones irregulares del Hospital Severo Ochoa de Leganés –finalmente archivado, una vez probada su inocencia- centra ahora sus esfuerzos en presidir la Asociación Derecho a Morir Dignamente.
El doctor Luis Montes (Salamanca, 1949) habla del que quizá sea el mayor tabú de nuestra sociedad con la naturalidad y la convicción de un profesor en medio de la lección que ha dado cien veces. Recién jubilado, el médico que hace nueve años centró el protagonismo mediático y judicial del caso de las supuestas sedaciones irregulares del Hospital Severo Ochoa de Leganés –finalmente archivado, una vez probada su inocencia- centra ahora sus esfuerzos en presidir la Asociación Derecho a Morir Dignamente.
“Morimos muy mal porque no planificamos la muerte”
El “pacto de silencio con la muerte”: así define Montes la forma de afrontar el final de la vida en nuestra sociedad. Una situación que recuerda al desenlace de Iván Ilich en la obra maestra de Tolstói: “Se trata de ser tú el protagonista, sabiendo que el proceso es irreversible. Difícilmente Iván Ilich, igual que el ciudadano actual, puede tener una buena muerte cuando no existe la comunicación ni la despedida. La toma de decisiones siempre se deja en manos de terceros”.
Porque, como dice Montes, es imposible morir bien si no se acepta el hecho de que la vida no es eterna. Pero, aun así, ¿puede ser buena una muerte? “La buena muerte tiene que ser, en primer lugar, inevitable -cualquier muerte evitable no querida no es buena, a menos que sea una muerte voluntaria-, que curse con prontitud […], que nosotros la protagonicemos […] y que sea asumiendo que forma parte de la vida”, afirma él.
Según el presidente de DMD, en España “morimos muy mal porque no hemos planificado la muerte”. Por ello, el objetivo de la asociación que preside consiste en “abrir el debate sobre la disponibilidad de la propia vida” contemplando tres supuestos -“que se permita morir pacíficamente, ayudar a morir y facilitar la muerte”-, en lugar de entrar en la guerra de tecnicismos que rodea a la eutanasia.
Permitir la muerte consiste, de acuerdo al presidente de DMD, en “no limitar el auxilio terapéutico pero, una vez llegado a un diagnóstico de irreversibilidad, retirar las medidas que se han iniciado”, evitando “aquellos tratamientos de sostén vital que lo único que hacen es alargar el sufrimiento”. Por otra parte, define la ayuda a morir como tratar “los síntomas y signos de la muerte que cursan con un intenso sufrimiento. […] Un tratamiento que puede llevar al paciente a dormir profundamente hay que hacerlo”. Finalmente, el último supuesto que contempla Luis Montes a la hora de decidir sobre la propia muerte es facilitar la llegada de esta: “si deseamos la muerte es porque el bien graciable de la vida se ha convertido en un mal indeseable y queremos apearnos”. Con estos puntos de partida, la asociación ofrece “para aquel socio que lo solicita, ayuda a morir”.
La decisión de finalizar la propia vida debe para Montes, expresarse de forma reiterada, aunque sin necesidad de complejos trámites burocráticos: “No estamos hablando de un proceso terminal que tuviera una recuperabilidad y nos hemos equivocado. No es que lo visitemos dentro de cinco años y digamos «qué bien, qué decisión más acertada». Esa decisión va a conducir a una muerte terrible”.
“El Caso Leganés fue un torpedo a la línea de flotación de la sanidad pública”
“Al final, me muero bien o mal dependiendo de la relación médico-paciente que tenga con el médico que me toque, dependiendo de la sensibilidad de ese médico”, asegura Montes. Fue precisamente esa relación médico-paciente en el final de la vida la que se puso en tela de juicio en 2005, cuando se acusó al propio Montes y a sus compañeros en las Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés que él coordinaba de la sedación irregular de hasta 400 pacientes que supuestamente habían dado lugar al fallecimiento de los enfermos.
El caso, que comenzó con una denuncia anónima a la que el entonces consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, dio crédito, saltó a la arena pública por el protagonismo que le dieron los medios de comunicación conservadores, quienes colocaron a Luis Montes como principal objeto de las acusaciones: “desde marzo hasta agosto no se hablaba en las primeras páginas más que de homicidios, de las comisiones de investigación, de sedaciones excesivas e irregulares, de los no consentimientos informados, las irregularidades administrativas…” Tras pasar por los tribunales, la causa quedó archivada y, posteriormente, confirmada la inocencia del personal del centro, eliminándose “del auto de archivo que en el Severo Ochoa hubo malas prácticas médicas”.
Pero, en cierta medida, el daño ya estaba hecho: “Nosotros lo teníamos claro desde el principio, esto es otra cortina de humo para tirar otro torpedo a la línea de flotación de la sanidad pública”. A pesar de las resoluciones de la Justicia, la administración madrileña acabó con el equipo que había trabajado con Montes, no renovando a quienes habían trabajado con él y nombrando, a su juicio, “a un coordinador de urgencias y jefe de intensivos claramente para destrozar todo lo que se había implementado”.
Esta línea de actuación no se circunscribió a las Urgencias, sino que afectó a todo el hospital y, por ende, a las poblaciones a las que servía: “Ellos no esperaban un apoyo de la población y el resultado fue todo lo contrario: a los diez días hubo una manifestación inmensa de apoyo al hospital. Porque, para todos los ciudadanos de Leganés, la apertura del Hospital Severo Ochoa había sido una lucha permanente. […] Y se convirtieron también en protagonistas del castigo”.
Desde entonces, según Montes, al hospital “lo han tratado con la soberbia y la inquina con la que trata la derecha de este país, como diciendo «os vais a enterar»: cambio de médicos y de enfermeras, medidas de presión y de miedo a todos los trabajadores que defendían el hospital, nombramiento de nuevos jefes de servicio de confesionalidad clara -estoy hablando del Opus Dei y militancia activa en el PP- y no implementación de mejoras de servicio, sino al revés, recortes”.
Personalmente, la reincorporación al puesto de trabajo no fue fácil. Sin embargo, explica él, “no tenía otro remedio. No soy rico de familia y tenía plaza como funcionario. Ellos abrieron un expediente administrativo pero, cuando la Justicia archiva la causa, ésta queda por encima y yo me tuve que incorporar. […] Ni iba a pedir el traslado de hospital, ni me iba a poner a trabajar en la privada, que no lo he hecho nunca”. A pesar de todo, Montes siente como “un honor” haber desarrollado la mayor parte de su vida profesional en el hospital, al que se incorporó desde su apertura en 1986 y del que se considera, desde la distancia que aporta la jubilación, “un barón”.
“El Severo Ochoa abrió el movimiento de las mareas”
Luis Montes entiende que aquel conflicto tradujo una serie de intereses para los que, desde entonces hasta ahora, el gobierno popular de la Comunidad de Madrid ha trabajado y que “responde a una estructura ideológica, económica y política”.
En el primer sentido, coloca la intención manifestada por el PSOE en 2004 de “despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido”, apoyado en acontecimientos que habían colocado el tema en la agenda pública como el caso de Ramón Sampedro o las películas Million Dollar Baby y Mar adentro. El Partido Popular, sin embargo, “no aceptó nunca la pérdida del poder y, desde el primer momento, estuvieron de francotiradores en las azoteas contra lo que se movía”, entiende Montes.
La segunda razón, “quizá la más importante” según él, respondió a que la Comunidad “tenía ya implementado un plan de privatización. Habían empezado a capitalizar la empresa privada con derivación de enfermos y había salido ya el modelo de la Comunidad Valenciana”. Durante el tiempo que duró el llamado Caso Leganés, “se cedió suelo público y se inició la construcción de los ocho hospitales que han querido privatizar”. Por último, Montes dice que el Severo Ochoa, en una ciudad tradicionalmente gobernada por la izquierda, era visto como “un hospital de rojos” por el PP madrileño, lo que dio lugar a una “política de desgaste” contra el centro y el municipio.
Esta mirada crítica a la administración madrileña de la sanidad Montes la extiende al resto de proyectos de privatización que han desarrollado los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González: “Lo público para ellos es el demonio, público igual a mierda. Un servicio envidiable y prestigioso a nivel internacional, como era el servicio público de salud español, ha sido acotado al no implementar las necesidades que había y derivando pacientes a la privada”. Y, a pesar de las últimas decisiones de la Justicia, no cree que la sanidad pública haya quedado a salvo, pues entiende que los interesados en ese proceso esperarán a “otra coyuntura” para volver a ponerlo sobre la mesa.
“Espero que los ciudadanos sigamos resistiendo y oponiéndonos y que les lleve un coste como el que supuso la eliminación del mejor servicio público que había: el inglés, por parte de la señora Thatcher, de cuatro legislaturas de pérdida de poder, hasta que ha llegado el señor Cameron. Espero que esa factura sea correspondida también en este país y que los que tengan próximamente el poder -que espero que no sea el bipartidismo, sino una situación mucho más amplia- reconstruyan y remodelen los servicios públicos”, concluye.
En lo que a él respecta, Montes considera que, al menos, el caso Leganés aportó su grano de arena en ese sentido: “abrió el movimiento de las mareas, de lo cual me siento muy orgulloso, y ha abierto el debate de la disponibilidad de la propia vida en este país. Han abierto el melón y se lo van a comer, y también me siento orgulloso de darles varias rodajitas de ese melón para que se lo coman”.
martes, 1 de julio de 2014
Manual de comunicación para entidades FEAFES
Manual de comunicación para entidades FEAFES
Manual de comunicación dirigido a las entidades de FEAFES, donde se incluyen las herramientas básicas para que las asociaciones comuniquen correctamente sus actividades y ayuden a visibilizar la realidad del colectivo de las personas con enfermedad mental y sus familias.
Disponible en la biblioteca de FEAFES en todas las lenguas del Estado.
versión castellano: http://www.feafes.org/publicaciones/Comunicar-salud-mental.pdf
versión catalán: http://www.feafes.org/publicaciones/Comunicar-salut-mental.pdf
versión gallego: http://www.feafes.org/publicaciones/Comunicar-saude-mental.pdf
versión euskera: http://www.feafes.org/publicaciones/Komunikatzeko-adimenosasuna-jakinarazi.pdf
http://feafes.org/publicaciones/comunicar-salud-mental-20323/
lunes, 19 de mayo de 2014
Documental Fuera de Lugar, de Fernando Guillén Cuervo:
Documental Fuera de Lugar, de Fernando Guillén Cuervo.
viernes, 16 de mayo de 2014
Introducción a la Bioética en la Práctica Multidisciplinar Clínica. CURSO ON-LINE
A través de distintos casos prácticos el curso presenta a los alumnos situaciones que pueden aparecer en la práctica de los profesionales. Entre otros temas trata los derechos de los enfermos, la relación clínica, la toma de decisiones y el uso racional de recursos.
La Fundación ofrece 50 becas para la realización de este curso. Las solicitudes se atenderán por orden de petición. La organización del curso comunicará la resolución de las becas la primera semana de junio.
Es un placer poder presentar este curso, pues ha sido fruto del trabajo compartido con Màrius y Paco. Os aninamos a realizar la inscripción y de solicitar a una de las becas que da la Fundació.
Para más información;
http://www.fundaciogrifols.org/portal/2/vboletin?nwlt-id=471356&trk-id=473044
miércoles, 14 de mayo de 2014
“En las sociedades que tienen regulada la eutanasia, la muerte se acerca más a una 'buena muerte'"
En los meses de Mayo y Junio, DMD ha organizado varias actividades en la región (Talavera de la Reina, Ciudad Real, Sonseca, Toledo). Se pueden consultar en la página web de la asociación. Impacientes, hemos hablado con él para que nos dé un adelanto.
Cuando se habla de una "buena muerte" generalmente se hace referencia a la dignidad humana ¿qué relación hay entre ellas?
Aunque en ocasiones se emplean los términos "buena muerte" y "muerte digna" como sinónimos, son conceptos diferentes. En un sentido amplio, por buena muerte se entiende en general una muerte a su tiempo, con un proyecto vital cumplido, y sin sufrimiento. Lo cierto es que sólo en ocasiones las personas tienen la fortuna de una muerte así. En general el proceso de muerte entraña no poco sufrimiento tanto físico como psíquico; para quien muere y para su entorno afectivo. En otro sentido, como traducción del término griego "eutanasia", que significa precisamente "buena muerte", se emplea desde hace siglos para denominar la muerte "a petición" dirigida a terminar con el sufrimiento asociado al final de la vida. Es en este sentido de la voluntariedad donde entra en juego el concepto de dignidad personal entendida como consustancial al ser humano y directamente relacionada con su libertad, su autonomía para decidir su historia personal. El respeto a la dignidad personal exige, a mi juicio y al de la mayoría de las personas a quienes se pregunta por ello, la libertad de decidir cuándo la vida ya no es un bien y a elegir ponerle fin, con ayuda si es precisa. Para quienes militamos en DMD no se puede hablar de dignidad en la muerte –ni en la vida- si no se tiene la libertad de decidir. Es en este sentido en el que empleamos el término "muerte digna". Como resultado, en las sociedades evolucionadas que tienen regulado el proceso de decisión personal respecto a la muerte, la eutanasia o el suicidio asistido, la muerte se acerca más a una "buena muerte" gracias a que la asistencia médica al final evita el sufrimiento último.
Las ciencias de la salud siempre han tendido a luchar a toda costa por la vida humana. Cuando ya no hay ninguna esperanza de curación ¿qué pueden ofrecer estas ciencias a esas personas cuyo pronóstico es la inminente e irreversible evolución hacia la muerte?
En realidad, hace muy poco que la medicina ha permitido realmente torcer el curso de las enfermedades y, en demasiadas ocasiones, las posibilidades técnicas mal empleadas han servido para prolongar no tanto la vida como el proceso de muerte. Nos encontramos en pleno cambio de enfoque de la práctica de la medicina; "el paciente" no es ya sólo el "objeto" del quehacer médico sino que se convierte en el "sujeto" que, ayudado por los profesionales, toma sus propias decisiones. Este cambio en la sociología del ejercicio médico y la evidencia de que no somos capaces de curarlo todo, está dando lugar a un nuevo humanismo sanitario en que el objeto de la medicina no es ya la enfermedad sino el ser humano enfermo. De este enfoque nace "la medicina paliativa", aquella que no se empeña en una curación imposible sino en conseguir un final con el mínimo de sufrimiento y el máximo de acompañamiento y respeto a la dignidad de la persona enferma. En este sentido, la ayuda a morir, sea eutanasia sea suicidio asistido, es un recurso paliativo más aunque no todos los paliativistas en nuestro país lo entiendan así.
La experiencia en países como Holanda, Bélgica, Luxemburgo, o Suiza ha sido que a la vez que se aprobaba una ley de eutanasia, se aprobaba una de cuidados paliativos; abarcando el ideario del "buen morir" un mayor abanico de posibilidades. Tras varios años de experiencia en los mismos, recientes estudios científicos han demostrado que en estos países ni han aumentado las solicitudes de eutanasia, ni se ha llevado a cabo el temido "genocidio de los no válidos" dando lugar a la llamada “pendiente resbaladiza”. ¿Qué opinión te merece esta situación?
Que la experiencia ha venido a demostrar cómo toda la propaganda sobre los males que la aprobación de la eutanasia traería para las sociedades que la legalizaban era sólo un recurso al miedo para evitar el avance. Los elementos reaccionarios siempre recurren al miedo para dirigir las conciencias. Cuando el miedo al "más allá" pierde fuerza, se dedican a meter miedo con el "más acá". No es ya que se condenarán, es que te "liquidarán" si no sirves.
La famosa "pendiente resbaladiza" tiene la misma función que ha tenido durante siglos el infierno: meter miedo. La evidencia demuestra que la eutanasia se despenaliza precisamente en sociedades avanzadas que, por cierto, no se desestructuran ni se despueblan. La aprobación de la eutanasia y el suicidio médicamente asistido lo que ha supuesto es un mayor y mejor control. La desregulación supone siempre menos seguridad de una correcta aplicación. Respecto al desarrollo simultáneo de los cuidados paliativos hay que verlo como una exigencia ética para que nadie se vea obligado a pedir la muerte porque no tenga acceso al alivio del sufrimiento. Asegurar el acceso a los cuidados paliativos es hoy en día una obligación de los responsables políticos, con eutanasia aprobada o sin ella. Otra cosa es que algunos emplean el insuficiente desarrollo de los paliativos como una coartada para frenar el avance de la eutanasia.
El CIS realiza encuestas de opinión con el fin de orientar las estrategias políticas y acercarlas a los ciudadanos. En el tema que nos atañe, el ministro de sanidad Bernat Soria encargó en el año 2009 una sobre la eutanasia y la ayuda que los profesionales sanitarios pueden prestar para poder tener una buena muerte. En la misma, se reflejaba que el 64% estaba de acuerdo con que lo correcto sería que los médicos ayudasen a morir a aquellas personas en situación de sufrimiento. ¿Por qué crees que el estado español no ha dispuesto a sus ciudadanos de esta posibilidad?
No sólo esa encuesta que promovió el ministro Bernat Soria, todas las que se han hecho al respecto en nuestro país han manifestado que la población española está por la libre disposición de la propia vida y considera perfectamente ética la ayuda médica a quien sólo tiene un horizonte de sufrimiento y decide libremente ponerle fin. Lo que pasa es que las leyes no las promueven los ciudadanos directamente sino a través de sus políticos que, como está sobradamente comprobado, no siempre están a la altura de sus votantes. El PP es la voz de los obispos y el PSOE no ha mostrado coherencia política respecto al tema: desde prometer iniciar el proceso hasta pretender que la sociedad española no está preparada...
En las últimas legislaturas, la mayoría PP y PSOE han rechazado sistemáticamente todas las iniciativas de grupos minoritarios, especialmente IU, sobre despenalización de la eutanasia.
Las comunidades de Andalucía, Navarra y Aragón aprobaron hace unos años (estando gobernando Jose Luis Rodríguez Zapatero) sendas leyes de Cuidados Paliativos y de Muerte Digna. ¿Cómo quedan estas leyes sin el amparo de una legislación estatal? ¿Qué sucedió con el proyecto de ley de Muerte Digna que quedó en el tintero en Septiembre de 2011?
Andalucía primero, Navarra y Aragón después, mejoraron la legislación relativa al final de la vida hasta donde lo permitía su capacidad legislativa; fundamentalmente aclarando derechos reconocidos de quienes se enfrentan a su proceso de muerte y las obligaciones correlativas de quienes trabajan para el sistema sanitario. Tras estas leyes, se produce un cierto agravio entre comunidades. Incluso con casos concretos producidos recientemente, se demuestra que está más garantizada la dignidad en el morir en Andalucía que en Madrid, por ejemplo. Esta situación llevó al gobierno de Zapatero a presentar, sin siquiera posibilidad de tramitación parlamentaria, un proyecto de ley de aplicación a todo el Estado que se limitaba a copiar la ley andaluza. En lugar de promover una reforma legal de calado que sí estaba al alcance del parlamento. El artículo 143 del Código Penal sigue poniendo de manifiesto la falta de coraje de algunos políticos. O peor, la falta de ideas claras al respecto y de desentendimiento respecto del sentir popular. Cuando los políticos van por detrás de sus representados, algo falla en la democracia representativa.
Parece claro que tanto la posibilidad de los ciudadanos de elegir cómo y cuándo morir en circunstancias de sufrimiento intenso como el legislar este asunto tienen una relación directa con las libertades individuales; es decir, afectan directamente al implicado pero no al resto de la sociedad. ¿Podrías describirnos la situación legal actual del estado español en relación al "buen morir" o eutanasia? ¿Y en relación a los cuidados paliativos? ¿Crees que esta situación es ilustrativa de la que se pueda vivir en la calle?
En este momento vivimos una contradicción legislativa evidente: por un lado, la Constitución proclama la libertad y autonomía individual como pilar del estado democrático y por otro, el Código Penal sigue penalizando, aunque atenuadamente respecto a versiones previas, la ayuda prestada a una persona sometida a padecimientos que considera inaceptables y que pide ayuda para morir. Para más absurdo, son precisamente las personas más necesitadas, las que no pueden procurarse la muerte –como Ramón Sampedro- las más indefensas porque está prohibida precisamente la ayuda necesaria. La realidad es que la pretendida defensa de la vida se convierte en muchos casos en una condena a vivir una vida que resulta indeseable para quien la padece.
Respecto a los cuidados paliativos, tras planes, leyes, organizaciones y estructuras a medio desarrollar, la realidad es que no todos los españoles tienen acceso real a los cuidados paliativos. En buena medida porque se insiste en la visión de los cuidados paliativos como una especialidad médica que, para desarrollarse hasta llegara todos, tiene que crecer desmesuradamente –todos, más tarde o más temprano, padeceremos una enfermedad terminal- en lugar de promover los paliativos como parte de la formación y actuación de todo el sistema sanitario. A veces, los intereses profesionales priman sobre los de los ciudadanos. "La calle" va claramente por otro lado.
¿Qué tiene que hacer la ciudadanía para poder hacer de esta necesidad una posibilidad?
La experiencia demuestra que cuando un derecho no se pelea, no se consigue y cuando no se defiende una vez conseguido, se pierde. Las ciudadanas y ciudadanos tienen la obligación de influir en los grupos políticos para que se comprometan seriamente con este avance en los "derechos de salida", los que se conocen como derechos del siglo XXI. Quienes forman parte de partidos o simplemente participan en actos electorales deben reclamar este compromiso y no deberían votar a partidos que rechazan incluir estos derechos en su programa. Deben, además, conocer y reivindicar los derechos sanitarios sobre el final de la vida que ya tenemos reconocidos: renuncia al tratamiento, incluida la alimentación e hidratación, sedación terminal, testamento vital... Si, además, un número importante de ciudadanos y ciudadanas se suman a la reivindicación pública de estos derechos a través de nuestra Asociación DMD, antes se conseguirá esta parcela de la libertad individual que todavía permanece secuestrada: la de dirigir también el final de nuestras vidas.
¿Por qué nace DMD? ¿En qué circunstancias?
Todas las asociaciones pro-eutanasia del mundo surgen, en los países desarrollados, de la confluencia de dos circunstancias: por una parte, la ampliación de la edad alcanzada por la mayoría de la población y la consiguiente aparición de enfermedades degenerativas que colocan a las personas en situaciones vitales que la mayoría considera indignas. A ello se suman los avances en las técnicas de mantenimiento vital que, aplicadas sin criterio y abusivamente, prolongan dichas situaciones. Esta realidad de empobrecimiento del periodo final de la vida coincide con la asunción por extensas capas de la población de la propiedad de la vida. Las personas, reivindicando su autonomía, rechazan ser meros objetos en manos del estado que, con la excusa de proteger la vida obliga a las personas a vivir un final indigno. Las asociaciones pro-eutanasia nacen así, reivindicando el reconocimiento de la libre disponibilidad de la propia vida.
En concreto, la asociación Derecho a Morir Dignamente de España nació en 1984 por iniciativa de Miguel Ángel Lerna que era profesor de matemáticas y pertenecía a la asociación inglesa The Voluntary Euthanasia Society que contaba con medio siglo de existencia. El mismo medio siglo de retraso que supuso la dictadura franquista en todos los ámbitos de la sociedad española. En nuestro país, con una gran carga religiosa y un fuerte tabú de la muerte, no había debate sobre la eutanasia. Incluso, ya en democracia, se denegó inicialmente el registro como asociación "por ilicitud de fines". Tras el reconocimiento internacional en el Congreso de Asociaciones pro-eutanasia de Niza, se rectificó la negativa inicial y se legalizó finalmente. Los primeros años de la asociación se desarrollaron con poca proyección pública. Hasta que el caso de Ramón Sampedro y su muerte en 1998 cobraron relevancia social, no se inició abierta y extensamente el debate sobre la muerte voluntaria en nuestro país.
http://www.eldiario.es/clm/sociedades-regulada-eutanasia-muerte-acerca_0_259674189.html
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