viernes, 16 de septiembre de 2011

Eutanasia y suicidio asistido: un debate necesario

Fernando Aguiar, Rafael Serrano del Rosal y Dolores Sesma

Análisis de las cuestiones clave sobre la eutanasia, así como las valoraciones de la opinión pública y los profesionales sanitarios




Hoy en día se considera que los cuidados paliativos son un derecho de los ciudadanos. Nadie rechaza, pues, que se limite el esfuerzo terapéutico en enfermos terminales que padecen graves sufrimientos o que se les administre sedación paliativa. Esto es así porque se admite que el enfermo terminal es una persona libre y autónoma que, bien informada, debe decidir cómo quiere morir. Sin embargo, esa autonomía tiene un claro límite: la eutanasia y el suicidio asistido son ilegales. En este trabajo los autores defienden que esa limitación de la autonomía no se apoya ni en argumentos morales definitivos ni en la opinión de la población española lo que, según su opinión, genera serias dudas sobre los motivos para sancionar ambas prácticas.


Fecha de publicación: 23 de noviembre de 2009.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Muere Ramona tras 14 días 'desenchufada'

"Se ha ido tranquila, como ella quería". Con estas palabras intentaba ayer por la tarde José Ramón Páez encontrar consuelo después de la muerte de su madre, Ramona Estévez. La mujer, de 91 años, con párkinson y en estado vegetativo después del infarto cerebral que sufrió el 26 de julio ha sido, junto con su familia y sin quererlo, protagonista de una historia pionera en España: la intervención pública de una Administración para obligar a los médicos a cumplir la ley y respetar la voluntad de los cuidadores de la enferma y retirarle la sonda nasogástrica, como ella y su hijo deseaban.

José Ramón atendía ayer a duras penas el teléfono. En principio, solo quería dar las gracias a quienes han colaborado para evitar que la agonía de su madre fuera alargada artificialmente en el Hospital Blanca Paloma, de Huelva. E intentaba resaltar que el proceso había sido de gran serenidad. "Ha estado como el primer día, muy tranquila. Solo hoy [ayer para el lector] por la mañana su respiración se ha agitado, pero los médicos han intervenido para calmarla", afirmaba con la voz entrecortada. El hombre solo espera que, a partir de ahora, le dejen en paz. Él solo quería que su madre no se viera convertida en una "máquina de bombear sangre" que ni sentía ni padecía. Pero, sin querer, se ha visto en medio de una polémica con la asociación conservadora Derecho a Vivir, que ha intentado por todos los medios torcer su voluntad y que no se aplicara la ley. Ha denunciado a la familia, a la Consejería de Salud andaluza y a su titular, María Jesús Montero. También organizó una campaña en Internet para bombardear con correos electrónicos al Fiscal General del Estado para que interviniera.

Cuando se le recuerda lo que ha tenido que pasar -con llamamiento a declarar incluido-, José Ramón estalla: "No hay derecho a lo que han hecho con mi familia. Son unos canallas. Se dicen cristianos, pero han actuado sin caridad y sin misericordia".

Derecho a Vivir no está de acuerdo. "Bajo ningún concepto vamos a permitir que haya quien utilice una situación traumática para avanzar en una agenda ideológica radical e inhumana. Desde ahora, cualquier enfermo puede ser tratado con la misma crueldad que Ramona", ha dicho en su web la presidenta, Gádor Joya. La organización ha visto desestimadas todas sus intervenciones porque no es parte interesada y porque lo pedido por el hijo se ajusta plenamente a la ley de muerte digna andaluza, que estipula que una persona -o su representante legal- puede renunciar a cualquier tratamiento médico después de haber sido debidamente informada a pesar de que esa decisión suponga acortar su vida. La norma fue avalada en el Parlamento andaluz incluso por el Partido Popular, que interpretó que esta era la manifestación más extrema de lo que ya había plasmado en el Parlamento nacional la ley de autonomía del paciente que el Gobierno del PP impulsó en 2002. La única parte en la que el PP se manifestó en desacuerdo fue en el artículo que establece que, dado que renunciar a un tratamiento médico forma parte de las buenas prácticas de la profesión, los facultativos no tenían derecho a objetar cuando se encontraran con una petición así.
Precisamente, este aspecto es el que más ha molestado a José Ramón. El hombre cree que Derecho a Vivir no es la única culpable de la situación que ha tenido que pasar. "Los principales culpables son los médicos, que sabiendo que las leyes amparaban lo que pedíamos no quisieron hacernos caso, obligándonos a hacer público un caso que debería haberse solucionado en la intimidad, como le sucede a la mayoría de las familias", afirmaba ayer con una voz que se entendía a duras penas.

Él siempre mantuvo que después del infarto de su madre intentó que los médicos no la sondaran -el primero que la atendió le dijo que en su estado era una crueldad-, porque ella le había manifestado tanto a él como a las mujeres que la cuidaban que no deseaba acabar su vida "amarrada a unos tubos". Pero otro facultativo le amenazó con mandarla a casa si no accedía. Entonces cedió, y cuando volvió a intentar que se cumpliera el deseo de la enferma se encontró con la negativa. "Que esto no pase más", concluye.

El País, 07/09/2011

martes, 6 de septiembre de 2011

Conferència Europea Salut Mental

Al llarg de tot aquest 2011, el Parc Sanitari Sant Joan de Déu, porta a terme el projecte “Trenquem barreres, obrim el Parc” per tal d’obrir el recinte i donar-lo a conèixer a tota la ciutadania. En aquest context el Parc Sanitari organitza la Conferència Europea de Salut Mental, “De la Salut Mental als serveis integrats de salut” que es celebrarà els propers 27 i 28 d’octubre de 2011 al World Trade Center de Barcelona.
 
Aquesta conferència vol partir de la salut mental comunitària, de l’estat de la qüestió a Europa, del seu model de serveis, de les seves limitacions i dels seus costos. Tots aquests temes seran tractats el proper mes d’octubre sense oblidar i deixar de banda els grans protagonistes: les persones que pateixen aquesta malaltia i les seves famílies.
 
El gran objectiu és, entre tots els assistents a la conferència, arribar a un concepte realment integral de la salut i dels serveis sanitaris i socials que la sostenen, superant la vella dissociació filosòfica – avui ja obsoleta – entre ment i cos.
 
Donada aquesta premissa, el Parc Sanitari Sant Joan de Déu es presenta com l’organitzador perfecte d’aquest esdeveniment. L’enderroc del mur i l’obertura del recinte simbolitzen la determinació de lluitar contra l’estigma existent entorn aquesta malaltia.
 
La Conferència Europea Salut Mental, “De la Salut Mental als serveis integrats de salut” està dirigida a tots aquells professionals dedicats a la salut.
 
Parc Sanitari Sant Joan de Déu, Doctor Antoni Pujadas, 42. 08830 Sant Boi de Llobregat - España Tel.: 936 406 350 - 936 615 208 -- Email a: pssjd@pssjd.org
 

Muere la mujer en coma a quien le fue retirada una sonda en Huelva

Ramona Estévez, la mujer de 91 años a quien le fue retirada la sonda nasogástrica el pasado 23 de agosto por mediación de la Junta de Andalucía para que se cumpliera la Ley de Muerte Digna ha fallecido a mediodía de hoy en el hospital Blanca Paloma.
    La anciana sufrió un infarto cerebral que la dejó en coma irreverseble desde el pasado 26 de julio. Los familiares pidieron que se cumpliera su voluntad de acuerdo a la normativa andaluza y, tras la intermediación de la Consejería de Salud, le fue retirada el mencionado dispositivo médico.

    Esta acción fue cuestionada por la Asociación Derecho a Vivir (DAV), que interpuso dos querellas para que le volvieran a poner la sonda y contra la consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, y el hospital Blanca Paloma.

    Los jueces archivaron la acción de esta asociación en dos ocasiones y la Fiscalía onubense aclaró que esta entidad "no es parte interesada en el procedimiento y no ha aportado indicios de que haya habido delito".

    El País, 06/09/2011

    Fracasa otra querella por la 'desconexión' de Ramona

    Nuevo respaldo judicial a la norma andaluza de muerte digna. El Juzgado de Instrucción número 4 de Huelva ha archivado la querella de la asociación Derecho a Vivir (DAV) contra la consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, y contra el hospital Blanca Paloma por retirarle la sonda nasogástrica a Ramona Estévez, la mujer de 91 años que está en coma tras un infarto cerebral irreversible. El juzgado número 5 de la Audiencia ya se pronunció en igual sentido el 26 de agosto.
        La DAV acusó al hospital y a la consejera de un posible delito de omisión del deber de socorro y de otro de inducción o asistencia al suicidio. La propia asociación ha informado del archivo judicial y anunciado que apelará. Argumenta que los hijos de la paciente no han acreditado "de ninguna forma" que estén siguiendo la voluntad de la paciente.

        La juez, por el contrario, considera que la declaración de los hijos y los testigos es suficiente para asegurar "la total conformidad de los familiares directos de la paciente así como su petición expresa en la retirada de la citada sonda".

        La Fiscalía informó que la primera denuncia de la asociación fue archivada por ausencia de indicios de delito y porque DAV no está legitimada al no ser parte interesada en el procedimiento.

        El País, 6/09/2011

        lunes, 29 de agosto de 2011

        Un hito de la lucha por el derecho a decidir

        La demanda interpuesta por los autodenominados grupos provida de Huelva, pretendiendo que el juez ordene la recolocación de la sonda de alimentación artificial a Ramona Estévez, responde al estricto cumplimiento de las directrices episcopales. Resulta evidente que el objetivo de estos grupos confesionales, y el de la jerarquía eclesial que los incita a intentar una intervención judicial contraria a derecho, no es solo combatir torticeramente la ley de muerte digna de Andalucía sino, sobre todo, castigar pública y ejemplarmente al hijo de Ramona, José Ramón Páez, por tener la valentía de defender el derecho de su madre a no querer ser alimentada artificialmente. Se trata de añadir más sufrimiento al dolor que ya siente la familia de Ramona, de intentar sembrar remordimientos donde sólo cabe la paz de haber actuado benéfica y respetuosamente con los deseos de Ramona. Nada inquieta a estos presuntamente caritativos defensores de la vida el sufrimiento de este ciudadano que, obligado a interrumpir el acompañamiento final de su madre, ha tenido que presentarse a declarar ante el juez. Este sufrimiento añadido, injusto e injustificable, no se borrará por la decisión judicial de no ceder a la petición de los denunciantes y no violentar su derecho a decidir, pero al menos permitirá sostener la confianza en que existe la justicia.
          Lo que de verdad pretenden la jerarquía católica y sus organizaciones instrumentales con estos actos es seguir metiendo miedo a los ciudadanos para convertirlos nuevamente en súbditos dóciles de su pretendido magisterio moral.

          Debemos decirlo muy claramente: la actuación de José Ramón Páez y la de Dolores Martón en representación de su madre y tía respectivamente, defendiendo su derecho a decidir sobre su propia existencia, sobrepasa con mucho el ámbito de lo privado y se convierte, gracias a su valor y determinación, en un hito de la lucha ciudadana por el derecho de autodeterminación que, pese a estar formalmente reconocido en las leyes sanitarias, sigue conculcándose a diario en nuestros hospitales y nuestros asilos, donde profesionales que aúnan a su soberbia su ignorancia de los derechos que asisten a sus pacientes siguen imponiendo su criterio ético a ciudadanos a los que creen indefensos.
          Desde hoy las ciudadanas y ciudadanos de este país saben que no están obligados a ceder al autoritarismo de sanitarios nada ejemplares que les sometan a chantaje moral desde su posición pretendidamente superior. Gracias a la acción ejemplar de Dolores y José Ramón que ha encontrado eco y difusión en medios de comunicación social, todos saben que, pese a quien pese, las leyes les reconocen el derecho a decidir sobre su persona y que siempre nos tendrán a su lado para ayudarles en la defensa de este derecho.

          Luis Montes es médico y presidente de la Asociación Federal Derecho a Morir dignamente (AFDMD). Fernando Soler es médico y secretario de Derecho a Morir Dignamente DMD-Madrid.

          El País, 28/08/2011

          domingo, 28 de agosto de 2011

          Aval para la muerte digna de Ramona

          Los tribunales archivan la denuncia de los ultraconservadores contra la retirada de la sonda a una enferma terminal en Huelva - La familia declara ante el juez

          Aval de la justicia para una decisión pionera. Dos jueces de Huelva han archivado sendas denuncias por la retirada de la sonda nasogástrica a una enferma terminal, Ramona Estévez, en el hospital Blanca Paloma de Huelva. La orden de quitar la vía, una iniciativa pionera en España, partió de la Junta de Andalucía y se emitió a petición de la familia. Ayer, el juzgado de instrucción número 5, tras recabar información médica y hablar con los parientes, decidió archivar el caso. Lo mismo había hecho ya en torno al mismo asunto el juzgado número 4, según fuentes judiciales.

          Ello da al traste, al menos de momento, con la petición de la Asociación Derecho a Vivir: solicitó a la justicia el restablecimiento, con carácter cautelar, de la alimentación por sonda a la paciente. También el obispo de Huelva, José Vilaplana, criticó la retirada de la vía, que calificó como "un acto de eutanasia".

          La Asociación Derecho a Vivir, de carácter ultraconservador, presentó este viernes una denuncia para pedir que se restableciera la sonda que alimenta a la enferma, de 90 años y víctima de un infarto cerebral masivo. A su juicio, se trababa de un acto de "eutanasia". El portavoz de la asociación en Huelva, Eduardo Gómez, aseguró, según Europa Press, que su objetivo era que la enferma recibiera "los cuidados indicados por los médicos que la atienden, conforme a la lex artis [código de buenas prácticas médicas] y al ordenamiento jurídico español que persigue la práctica de la eutanasia". Añadió que la sonda era un medio ordinario "para preservar la vida".

           El mismo viernes se comunicó a la familia que debería acudir al juzgado al día siguiente. Había que decidir con urgencia. Los parientes acudieron ayer por la mañana. El juez tenía sobre la mesa una denuncia por omisión del deber de socorro, según fuentes jurídicas. A media tarde, en medios judiciales confirmaron el archivo de la causa y de otra en torno al mismo caso en otro juzgado. Este periódico no logró saber si la Asociación Derecho a la Vida recurrirá la medida.

          La Consejería de Sanidad, por su parte, ignoraba ayer la resolución judicial. Sólo tenía noticias periodístícas de la intención de los provida de presentar una denuncia contra la Junta de Andalucía por dar la orden de retirar la sonda y otra para pedir la tutela de la enferma.

          A comienzos de esta semana, cuando se hizo pública la situación de Ramona Estévez, víctima de un grave infarto cerebral, defensores de la muerte digna y contrarios a ella se pusieron en marcha. La Junta de Andalucía respaldó la demanda de la familia, que había pedido sin éxito al hospital la retirada de la sonda implantada a la enferma el pasado día 4. "La habían convertido en una máquina de bombear sangre. Y eso puede ser viable técnicamente, pero no es admisible ni humano", afirmaba el martes su hijo, José Ramón Páez. El hospital Blanca Paloma, privado pero concertado con la Junta de Andalucía, acató la orden. La sonda nasogástrica fue retirada.

          A juicio de la Junta de Andalucía, la ley autonómica de muerte digna, aprobada el año pasado, avalaba la actuación de la Administración. Esta norma establece que "toda persona tiene derecho a rechazar la intervención propuesta por los profesionales sanitarios, tras un proceso de información y decisión, aunque ello pueda poner en peligro su vida". Según José Ramón Paéz Estévez, hijo de la paciente, su madre "no quería vivir amarrada a unos tubos".

          La mujer sufrió un infarto cerebral el pasado 26 de julio. Según su hijo, los médicos les dijeron que tenía "todo el cerebro afectado, y que en ese estado no la iban a sondar para martirizarla". Fue trasladada al hospital Blanca Paloma, donde los médicos sí optaron por sondarla "porque los sueros solos no eran bastante", ha relatado el hijo. Él se opuso sin éxito. De ahí que recurriera a la Junta de Andalucía.
          La retirada de la sonda a Estévez, que permanece en el mismo hospital, ha provocado una fuerte crítica del obispo de Huelva, José Vilaplana. En un comunicado, afirmó anteayer que "toda acción dirigida a interrumpir la alimentación o la hidratación constituye un acto de eutanasia en el que la muerte se produce no por la enfermedad, sino por la sed y el hambre provocada". Además de apoyar la objeción de conciencia de los médicos ante casos así, el obispo señalaba que el deber de la sociedad es "ayudar a vivir" a la enferma.

          La ley que nunca llega

          - La ley de muerte digna de Andalucía se aprobó el año pasado. Pretendía corregir casos como el de Inmaculada Echevarría, una mujer que debió luchar durante meses para que la Junta andaluza
          le permitiera, en 2007, la retirada del respirador que
          la mantenía con vida desde hacía 11 años.
          - Tras la norma andaluza, otras dos comunidades autónomas, Aragón y Navarra, han legislado sobre la muerte digna.
          - El proyecto del PSOE de aprobar una ley estatal sobre esta cuestión quedará aparcado. La pronta disolución del Parlamento debido a la convocatoria de elecciones generales anticipadas impide tramitar ese proyecto de ley.

          El País, 28/08/2011