jueves, 18 de agosto de 2016

El adiós voluntario

El adiós voluntario

Los librepensadores y agnósticos se templan cuando tienen la muerte de frente; cuando llegan a callejones sin salida donde las posibilidades de la ciencia alcanzan sus límites y la enfermedad voraz y galopante gana la batalla. Cada día son más las personas que hacen de su última voluntad un imperativo para la familia y los médicos: la decisión de no prolongar la vida frente a un decaimiento irreversible que implica arrebatarle a las instituciones médicas la posibilidad de decidir sobre la batalla final de los seres humanos frente a su existencia.
El último caso que me conmovió y que traigo a cuenta como reflexión fue el del abogado Tito Libio Caldas. Antes había ocurrido con el padre del caricaturista Matador, el primero tal vez que públicamente llevó a la práctica la legislación colombiana cimentada en los principios de libertad individual profesados valientemente por el magistrado Carlos Gaviria sobre la eutanasia. Ya no pueden lavarse las manos los galenos ni negarse a atender la petición, como ocurrió en un comienzo con el caso del padre de Matador cuando llegó con su familia, después de un ritual de despedida, a la institución médica en Pereira que debía atenderlo. El camino se ha despejado.
El caso de Tito Libio Caldas es impactante porque su firmeza en un momento en el que no estaba aún enfrentado al deterioro alarmante de salud, aunque el horizonte era desesperanzador. No quería que el dolor y el sufrimiento le opacaran sus vestigios de vitalidad. Pidió a su círculo cercano que no lo dejaran arrepentir, creando una circunstancias inéditas para la familia, tan dolorosa como edificante. “He decidido la eutanasia. Deseo una muerte digna, sin dolor”, fue la instrucción final. Y así la dejó expresa en un texto firmado que presidía su velorio, el único momento de encuentro de sus amigos:
“Yo Tito Libio Caldas Gutiérrez, mayor de edad, consciente y en pleno uso de mis facultades mentales y, por otra parte, feliz y agradecido de haber vivido tan largamente la interesante etapa del mundo actual, rodeado de los que me aman y he amado, soy consciente de la larga vida cumplida y del derecho que me asiste de elegir, sobre todo a mis 94 años, las condiciones en que deseo que mi vida culmine, libre de dolor, de indignidad, en mi casa y rodeado de los míos. Así lo he decidido, con mi libre voluntad y con conocimiento pleno de todo lo concerniente a la eutanasia como derecho autónomo humano fundamental.
Si por algún motivo ajeno a mi decisión no se puede cumplir mi voluntad, expresamente, me rehúso a que se den cuidados a mi cuerpo en estado vegetativo o se mantengan indefinidamente mis funciones vitales por medios artificiales.
Tengo un cáncer agresivo que en esta hora de mi vida, con mayor razón, me produce pavor porque me vería sometido al sufrimiento de una enfermedad terminal y al deterioro indignante de mis facultades físicas y mentales. Desde muy joven pertenezco a un mundo intelectual racionalista y mi decisión es únicamente el resultado de mis propias convicciones, del ejercicio pleno de mi autonomía y libre voluntad y, en este caso, de la admirable jurisdicción de la Corte Constitucional que consagró a favor de los colombianos el derecho humano, pleno y autónomo de una muerte digna”. Actos como éste no son otra cosa que el ejercicio pleno de la libertad. Mis respetos

http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/maria-elvira-bonilla/adios-voluntario

miércoles, 13 de julio de 2016

La reticencia a aplicar la eutanasia se mantiene pese a la legalización, según un estudio

La reticencia a aplicar la eutanasia se mantiene pese a la legalización, según un estudio

La reticencia a aplicar la eutanasia se mantiene pese a la legalización, según un estudio
La reticencia a aplicar la eutanasia se mantiene pese a la legalización, según un estudio
A pesar de la legalización de la eutanasia o el suicidio asistido en cada vez más países, menos del 5 % de las muertes anuales en todo el mundo son el resultado de estas prácticas, según un estudio publicado hoy por la revista especializada JAMA, de la Asociación Médica Estadounidense.
La cifra de muertes por eutanasia o suicidio con asistencia médica (PAS, por sus siglas en inglés) oscilan entre el 0,3 % y el 4,6 %, según una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania (EEUU).
"Existe la percepción de que la eutanasia y el suicidio con asistencia médica están extendidos, sin importar cuál es su estatus legal", afirmó el director del departamento de Ética Médica y Políticas de Salud de la Facultad de Medicina de Perelman, en la Universidad de Pensilvania, Ezekiel J. Emanuel.
En la eutanasia es un doctor el que activa e intencionalmente acaba con la vida del paciente mediante recursos médicos, como una inyección relajante neuromuscular.
En cambio, en el PAS o suicidio asistido, el médico solo prescribe o provee los fármacos que causarán la muerte del paciente, pero éste es el que se los administra.
Ambas prácticas son legales en los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Colombia y Canadá.
Solo el PAS, pero no la eutanasia, es legal en Suiza y cinco estados de EEUU: Oregón, Washington, Montana, Vermont y California.
El perfil del solicitante de eutanasia, en el 70 % de los casos, es el de un hombre blanco, joven, sin afiliación religiosa y que ha recibido una educación avanzada, según el informe.
La opinión pública en EEUU y Europa tiende a creer cada vez más que la eutanasia es un método "rápido, indoloro y preciso", pero su aceptación también tiene que ver con el peso de la religión en las sociedades contemporáneas.
La tendencia es que el apoyo a la eutanasia aumenta "a medida que los porcentajes de religiosidad decrecen", señaló Emanuel.
Al contrario, en Europa de Este, tras la caída del comunismo, aumentó la religiosidad y decreció el apoyo a la eutanasia.
Con todo, los investigadores de la Universidad de Pensilvania piden que se elaboren más estudios sobre la eutanasia, ya que los datos sobre aceptación y uso real son escasos

http://www.eldiario.es/sociedad/reticencia-eutanasia-mantiene-legalizacion-estudio_0_534047572.html

martes, 7 de junio de 2016

La asociación Derecho a Morir Dignamente pide a los partidos que despenalicen la eutanasia

La asociación Derecho a Morir Dignamente pide a los partidos que despenalicen la eutanasia
Luis Montes y Fernando Marín.
“La aplicación del artículo 143 del Código Penal se está poniendo de moda. Nos llama la atención que sólo en cinco ocasiones se ha aplicado el 143 y en tres de ellas se ha dictado sentencia este último mes”, ha afirmado en una rueda de prensa el presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), Luis Montes. Las declaraciones se producen tras el acuerdo alcanzado entre tres personas -dos de ellas socias de DMD- y la Fiscalía por el que han evitado la cárcel tras ser acusadas de la muerte de dos personas en aplicación del citado artículo, que castiga el suicidio asistido y la eutanasia.
Montes ha aclarado que no están satisfechos con el acuerdo: “Entendemos que ha sido por un imperativo legal, por un estado de necesidad en el que había dos opciones: cárcel o aceptar grado de complicidad”. Han conseguido reducir las penas de seis a dos años de cárcel y los acusados han pasado de ser autores a cómplices. Por ello, Montes ha vuelto a solicitar a los partidos políticos la derogación del artículo 143 y la aprobación de una Ley de Eutanasia.
El primer caso ocurrió en Avilés (Asturias) en 2012. Una mujer falleció tras ingerir pentobarbital sódico, una sustancia que causa la muerte sin dolor y que según la Fiscalía fue facilitada por un miembro de la asociación de Barcelona a cambio de 6.000 euros. Los portavoces de la organización aseguran que estos contactos se realizaron sin su conocimiento ni su consentimiento.
La hermana de la fallecida denunció su desaparición y la Policía abrió una investigación. El principal acusado y, socio de DMD, se suicidó diez días después de que los agentes le tomasen declaración. La Fiscalía relacionó este caso con otros dos miembros de la asociación: Fernando M. y Mercedes C. El Ministerio Público asegura que se encargaron de suministrarle los medicamentos al principal acusado. “A sabiendas del destino que se les daba y con conocimiento del resultado que produciría. Junto con Mercedes C., procedían a conseguir el pentobarbital sódico por Internet en México y luego ambos indistintamente procedían a distribuirlo”, añade el escrito de la fiscal.
El segundo caso, mezclado con el primero, implica al tercer acusado, que contactó con Fernando M. para poner fin a la vida de su hermano, que sufría VIH, hepatitis C, con metástasis en varios órganos vitales, estado terminal y había expresado su voluntad de acabar con ese sufrimiento. La Policía tenía pinchado el teléfono del acusado por el caso de Avilés y escucharon cómo el socio de DMD sugería a su interlocutor que utilizase “un tratamiento convencional, una sedación paliativa profunda” para su hermano. Los agentes interceptaron los fármacos y el Ministerio Público les acusó de cooperación al suicidio en grado de tentativa.
Montes ha justificado la asunción de responsabilidades en este segundo caso, “una sedación terminal de libro, que se realizó siguiendo el protocolo de la Junta de Andalucía”, porque los tres delitos “eran un paquete que no se podía separar”.
Los portavoces de DMD consideran que el ordenamiento jurídico actual provoca que “algunos ciudadanos nos veamos sometidos a la presión de cuestionarnos si determinadas conductas suponen o no delito”. Por eso abogan por la derogación del artículo 143. Una petición que cuenta con el apoyo de “una mayoría social que piensa que las peticiones de ayuda cuenten con garantías para que la muerte se produzca de forma pacífica”, según ha indicado Montes.
“Luchamos para que los partidos políticos den una respuesta eficiente a este derecho emergente y para que introduzcan en sus programas la elaboración de una ley de disponibilidad de la propia vida. Si realmente estamos en un momento de cambio, pedimos que no se hable sólo de Venezuela, queremos que también se discuta sobre la disposición de la propia vida”, ha finalizado.

http://www.lamarea.com/2016/05/25/la-asociacion-derecho-morir-dignamente-pide-los-partidos-despenalicen-la-eutanasia/

martes, 24 de mayo de 2016

“En medicina mai hi ha respostes automàtiques, el que importa és plantejar-se el dubte ètic”

Victoria Camps, presidenta de la Fundació Grifols / ROBERT BONET
Victoria Camps, presidenta de la Fundació Grifols / ROBERT BONET
Victòria Camps és la presidenta de la Fundació Grífols i Lucas, una entitat dedicada a reflexionar sobre diversos temes relacionats amb el camp de la bioètica. Camps, que és catedràtica emèrita de filosofia moral i política, ha reflexionat en diverses publicacions sobre la importància de l’ètica en el camp de la medicina. Amb ella parlem de diversos temes que estan sobre la taula: la maternitat subrogada, la donació d’òrgans, l’eutanàsia o la gestió del sistema sanitari català, entre altres.
L’ètica és una vessant molt important de la medicina, o de tot allò que rodeja el sistema sanitari i la salut de les persones. Es reflexiona prou sobre la part ètica de la medicina?
Podem estar bastant satisfets de com l’ètica ha entrat en la medicina clínica, en la relació metge-pacient o personal sanitari i pacient perquè ha canviat bastant el model de relació. El pacient avui és una persona a qui se li reconeix la seva autonomia per decidir, que ha d’estar informat. El valor de la justícia també s’ha introduït, el de l’equitat, el dret a la protecció de la salut com un dret universal, i això és bastant nou. Aquest ha estat un canvi important que ha creat un marc ètic per a la medicina i per a la recerca mèdica i biomèdica que està prou encarrilat. Comparat amb altres professions, la medicina és la capdavantera en aquest sentit.
Com s’ha fet aquesta transformació?
Hi va haver una sèrie d’alertes en un moment determinat, cap als 70, sobre assajos clínics que s’havien fet amb pacients. Al cap d’uns anys es va veure que els assajos clínics no es podien fer d’aquella manera, s’havia de, si més no, demanar el permís als pacients per entrar en un assaig clínic. A partir d’aquí als Estats Units es va elaborar l’informe Belmont, que va ser establir els principis fundacionals de la bioètica, on a més de la beneficència i la no maleficència, els valors que s’introduïen eren els de l’autonomia del pacient i la justícia. Això va revolucionar bastant el món de la pràctica mèdica i de la bona pràctica. A partir d’aquí es van començar a crear comitès de bioètica nacionals, d’assajos clínics i assistencials. Això ha anat creant una reflexió sobre tot allò que planteja dubtes. L’actitud de dubte davant de casos concrets, el ‘què hem de fer’, és molt important ja que no hi ha respostes automàtiques.
Ni en la medicina.
No, no n’hi ha. Fins i tot científicament. Però és que èticament en la medicina mai n’hi ha, el que és important és plantejar-se el dubte.
Parlem de salut. Es donen diverses definicions d’allò que s’entén per salut, què és?
L’OMS va donar una definició fa uns anys que era excessiva, utòpica: ‘l’estat de total benestar, físic, psíquic i social’. Això va ser molt progressista en aquell moment perquè introduïa la salut mental, que encara no estava massa considerada, i també l’entorn social però considerar que només està sana aquella persona que no té cap problema en cap d’aquests àmbits és considerar que tothom està malalt. I és una mica on estem. La medicalització de tots els problemes és una conseqüència d’aquesta definició de salut.
Aquestes definicions utòpiques porten a les persones a obsessionar-se per estar sans?
Posen un llistó molt alt però es perverteixen. Fa que els diferents sectors, tant el farmacològic com el de salut mental o qualsevol altre, ho aprofitin per construir malalties que potser no són patologies sinó que són altres coses.
La filosofa durant l'entrevista / ROBERT BONET La filosofa durant l'entrevista / ROBERT BONET  
La filòsofa durant l’entrevista / ROBERT BONET
Al començament de l’entrevista parlava de la relació metge-pacient. Com la veu? Ha evolucionat els darrers anys, s’ha deteriorat durant aquesta última època de crisi?
Ha evolucionat molt el tracte que es té amb el pacient, que és un tracte de més confiança. S’hauria d’avançar encara més, generar una relació de més confiança i no clientelar. Però ja no és aquest tracte que hi havia abans de superioritat del metge que no té necessitat d’explicar res perquè ell és el que té el coneixement i el qui decideix el que s’ha de fer. Això pràcticament no existeix. Hi ha coses que es poden millorar, a vegades no s’informa del tot bé al pacient, es fa molt rutinari, però és una via que ha constituit una millora en la relació clínica.
També s’ha millorat en el tractament del final de la vida. Ajudar a morir.
A Espanya però, per exemple, no hi ha una llei que reguli l’eutanàsia, de fet està penada pel Codi Penal.  
En aquest sentit només ens queda un pas per donar, que és despenalitzar l’ajuda al suïcidi, que és l’eutanàsia pròpiament. Vam fer una jornada aquí a la Fundació Grífols l’any passat i vam convidar a representants dels tres països europeus que tenen despenalitzada l’eutanàsia: Suïssa, Bèlgica i Holanda. L’objectiu era que ens expliquessin com havia evolucionat aquesta pràctica des de la seva despenalització. I el balanç és satisfactori. En el sentit que no promou més morts de les que hi hauria d’haver. La gent no es vol morir. La gent es resisteix tot el que pot a morir-se, però hi ha moments en què hi ha persones que no poden més i demanen ajuda mèdica. Això ens fa por perquè és un debat que ha de portar a la despenalització i fer aquest pas encara té moltes pressions en contra, sobretot de caràcter ideològic i religiós: la convicció de què nosaltres no podem disposar de la nostra vida, sinó que és un Déu el que disposa de la nostra vida. Quan es converteix en un dogma de fe no hi ha manera de discutir-ho racionalment, i aquest és l’entrebanc que tenim.
Volia posar sobre la taula un altre tema tractat per la bioètica, el de la donació d’òrgans. L’estat espanyol és líder mundial en donació d’òrgans, però tot i això les llistes d’espera són llargues. Com s’han de gestionar i fer aquestes donacions?
És un camp amb el qual s’ha avançat molt, i amb èxit, els trasplantaments cada vegada són més habituals. Falten òrgans, conseqüència d’una cosa que ha millorat: no hi ha tants accidents de tràfic. S’ha de fer un control molt estricte, els òrgans no es poden comprar, amb això hem de ser molt clars i fer tot el possible en el terreny dels trasplantaments però tenint clar que ha de ser una donació altruista. Es pot fer més pedagogia? Segurament, però no passar un límit que està molt clar: això no es compra ni es ven.
A vegades és complicat quan parlem de països molt més pobres on la gent s’aventura a vendre una part del seu cos per treure un benefici econòmic. Alguns estudis senyalen que al voltant del 10% de trasplantaments provenen de donacions il·legals.
Aquest tràfic existeix, però és una línia vermella que no podem traspassar. La donació ha de ser voluntària i ha de ser una persona que vol fer un favor a una altra persona i això s’ha de mantenir.
I en el cas de la sang?
A vegades faig la comparació entre la sang i els òvuls. Ens escandalitzem amb la sang i no ens escandalitzem amb els òvuls. Donar sang és una cosa molt poc cruenta, donar òvuls costa una mica més i en canvi no tenim cap mena de prejudici per compensar-ho amb mil euros, una barbaritat avui ja que és un sou que comença a ser digne.
Espanya i sobretot Catalunya i el País Valencià són dels territoris més actius en donacions a tot Europa. Una reflexió que s’ha fet des del Comitè de Bioètica de Catalunya és aquesta: sabem que aquí hi ha un problema però tampoc ens atrevim a afrontar-lo de veritat, i en canvi escandalitza que la donació de sang sigui remunerada.
En el cas de la sang, i això ho dic perquè estic a Grífols, una cosa és la donació de sang i l’altra la de plasma. La donació de plasma es fa a través d’una tècnica, que és el que fa Grífols, que permet a partir d’aquest plasma fer molts tractaments. Per obtenir plasma Grífols ha d’anar als Estats Units perquè allà té una compensació econòmica aquesta donació i aquí no es permet aquesta compensació. L’hipocresia és que aquí industrialitzem aquest plasma que ve dels Estats Units.
El debat estaria entre si la donació es fa per ser utilitzada en algun hospital o per industrialitzar-la i extreure’n un rendiment econòmic?
Clar, si del plasma en pots derivar alguns medicaments, com en el cas del medicament per tractar l’hemofília allò entra a l’indústria farmacèutica. La pregunta és si amb l’origen d’aquesta matèria, el plasma o la sang o els òvuls que beneficien a molta gent, hem de ser tan estrictes com amb la donació d’òrgans. Hi ha una degradació. Quan parlem de la protecció dels animals no parlem igual de la protecció d’un toro que de la protecció d’un mosquit. No tots els animals mereixen el mateix tipus de protecció. Penso que amb aquestes coses també hauríem de ser capaços d’establir aquestes diferències i diferenciar quan la pressió econòmica és tan potent que fa que passem per alt una cosa que en altres casos no passem per alt.
Victoria Camps a la seu de la Fundació Grifols / ROBERT BONET Victoria Camps a la seu de la Fundació Grifols / ROBERT BONET  
Victòria Camps a la seu de la Fundació Grífols / ROBERT BONET
Ha comentat que la donació d’òvuls és molt activa a Catalunya. A què es deu?  
La reproducció assistida s’ha promogut molt a Catalunya. És evident que si no es remunera no hi ha donants d’òvuls, com no hi ha donants de plasma si no es remunera. Es pot remunerar de moltes maneres, es pot remunerar en espècies. Als EUA es remunera amb vacances pels donants, hi ha convenis amb empreses que ho permeten. El benefici que podem obtenir per molts pacients o persones que no poden tenir fills compensa també aquesta cosa que no ens agrada: compensar de forma material el que hauria de ser altruista. Les persones no són altruistes, fins i tot les que fan donacions voluntàries ho fan també per una gratificació personal.
Parlant de formes de reproducció. Un tema que també està sobre la taula és el de la subrogació femenina. Anem cap a un nou model de gestació?
Ja hi som. Hi ha moltes maneres de tenir fills. Amb això com amb tot, diem: on és el límit? Un dels límits avui és aquest, el de subrogació. Ho hem de permetre o no? A mi personalment no m’acaba d’agradar, penso que és una utilització del cos de la dona. És veritat que són dones que voluntàriament ho accepten, que tenen una compensació també econòmica i forta i que més enllà de problemes que pot arribar a plantejar la pràctica -de persones que finalment es voldrien quedar la criatura-, es fan contractes on es permeten moltes condicions. Podríem dir que formalment està ben fet però ens hem de plantejar si realment hem de promoure aquesta idea que la dona pot prestar el seu cos per tenir un fill que no serà el seu sinó el d’un altre. Això realment és solidaritat? Quin nom li donem a això? O és utilització del cos de la dona? Jo dubto. I com que dubto penso que de moment el tema de legalitzar-lo no ens l’hem de plantejar encara.
Tot i això veiem que algunes famílies opten per aquesta opció i que després poden tenir problemes legals a l’hora d’inscriure el fill.
Aquesta és l’excusa que s’utilitza moltes vegades per legalitzar alguna cosa. És una excusa suficient per legalitzar una pràctica dir que s’ha instaurat i que s’estendrà més? Jo crec que no. Hi ha moltes lleis que són vigents i són injustes i per tant és un debat que s’ha de fer o ha de durar.
No deixa de ser mercantilització, sobretot en els casos en què tot és donat. En el cas de parelles homosexuals, per exemple tot ha de ser donat, els òvuls també. Quin sentit té voler que sigui un fill biològic? Aquesta mena de sacralització d’allò biològic, per què? Quin fonament té? És com encarregar-lo, jo decideixo quan i com.
Abans ha parlat dels assajos clínics. Creu que es duen a terme de forma adequada? S’informa sempre als pacients que hi participen sobre els resultats dels estudis?
S’està començant a plantejar quina mena de compensació haurien de tenir alguns pacients d’alguns assajos. Fins ara hi participen pacients que moltes vegades pateixen una malaltia que no té cura o que el tractament habitual no és suficient però que la seva participació en un assaig és una participació altruista, perquè saben que potser ells no es podran beneficiar del medicament. Per tant, crec que és un deure vers les persones que hi participen: que sàpiguen on els fiquen, vull pensar que això està cobert. Però després informar del que ha passat amb allò.
Parlem del sistema sanitari català, com hem d’abordar la interacció público-privada?
El primer que hem d’evitar és parlar de privatització sempre que no tot ho faci el sector públic. Hi ha moltes maneres de fer entrar el sector privat en allò que el sector públic ha de garantir que sigui cobertura universal. El problema fonamental és que es garanteixi l’equitat a la cobertura; l’accés de tothom a allò que tothom ha de tenir, però que es faci d’una manera o d’una altra si es garanteix aquesta cobertura, no hauria de ser un problema ètic. El problema ètic és quan es deixa de garantir l’accés universal.
Però pot plantejar problemes ètics si les entitats que ho fan tenen com a objectiu fer negoci, sobretot si parlem de salut?
Això és falta de control. El sector públic no només té l’obligació de garantir la protecció de la salut a tothom, sinó que ha de controlar que aquesta protecció es faci bé i que no es produeixin aquestes disfuncions, corrupcions o fraus. El problema està en el no controlar els concerts, les concessions, els consorcis, tot allò que és participació públic-privat.
Parlava d’equitat, vostè creu que el sistema avui, malgrat tot, és equitatiu?
Jo crec que tenim un bon sistema sanitari públic, homologable amb els millors sistemes europeus que són els millors del món. Però això s’ha de sostenir i s’ha de sostenir bé i aquest és el problema que tenim avui, que perilla aquest sistema. Diem que no és sostenible i que no pot ser públic, etc. i d’aquí es pot derivar a una pràctica que deixi de donar aquesta garantia fonamental que és l’accés a la protecció de la salut universal.
Per tant, està en perill aquest sistema?
El perill hi és, sobretot quan falten recursos. Tenint en compte que en salut faltaran recursos sempre, perquè la sanitat no té sostre.
Victoria Camps durant l'entrevista / ROBERT BONET 
Victòria Camps durant l’entrevista / ROBERT BONET
Volia preguntar-li també sobre la transparència d’aquest sistema. A vegades és molt complicat entendre com funciona.
Mai podem estar satisfets amb la transparència, tampoc hi ha manera automàtica de convertir el funcionament d’una administració en un funcionament transparent. Hi ha coses que s’han de dir, coses que s’han de dir menys i hi ha informacions que es poden donar de moltes maneres… i tot això fa que moltes vegades la transparència grinyoli. Sembla que som molt transparents perquè hem fet un web meravellós i després resulta que hi ha corrupció, això no sortirà en el web. Per tant, la transparència ha de ser un valor que les persones assumeixin com a propi, que el portin a dins, que l’interioritzin i que vegin la manera d’aplicar-ho en cada cas.
Per acabar, quins debats ètics queden per afrontar en el camp de la salut?

Ens ho hem plantejat a la Fundació, perquè la bioètica està bastant encarrilada però hi ha una sèrie de temes que són temes permanents, però arriba un moment en el qual diem, “què més ens podem plantejar?”. Jo crec que, precisament perquè hi ha hagut la crisi econòmica, el tema de l’equitat, de la justícia distributiva o el tema dels determinants socials de la salut, són qüestions que encara no han entrat prou en el camp de la bioètica i que hi haurien d’entrar-hi més. O el tema de les dependències, de l’envelliment. Com tractar aquestes qüestions de la manera més equitativa possible

http://diarisanitat.cat/en-la-medicina-mai-hi-ha-respostes-automatiques-el-que-importa-es-plantejar-se-el-dubte-etic/

jueves, 12 de mayo de 2016

Holanda practica la eutanasia a una víctima de violencia sexual

Una veinteañera holandesa ha conseguido que se le practique la eutanasia por ser incapaz de recuperarse de las heridas psicológicas que le provocaron los abusos sexuales que sufrió en su niñez durante diez años, abriendo de ese modo una nueva frontera (y una nueva polémica) sobre el llamado suicidio asistido.
La mujer sufrió abusos sexuales desde los 5 hasta los 15 años y, a causa de ello, padecía un fortísimo estrés post-traumático y graves problemas mentales de los que no conseguía recuperarse a pesar de llevar años y años en tratamiento. Así que solicitó que se le practicara la eutanasia, y los doctores que la trataban dieron su visto bueno a que se le permitiera cumplir su deseo a fin de evitarle más dolor y sufrimiento.
Según los médicos, los problemas que sufría la mujer eran incurables, e incluían anorexia, depresión crónica, alucinaciones, obsesiones, tendencia al suicidio, compulsiones y autolesiones. Sin embargo, siempre según los galenos, todo ello no le impidió decidir de manera lúcida e independiente que deseaba acabar con su vida sin sufrimiento.
A la mujer se le practicó la eutanasia hace un año con una inyección letal, aunque ha sido ahora cuando ha salido a la luz pública. Su caso que supone el primero en el que la eutanasia es aplicada a una persona no por problemas físicos, sino de tipo psicológico.
El caso de esta mujer ya está generando controversia. "Casi que transmite el mensaje de que si una persona es víctima de abusos y a causa de ellos desarrolla enfermedades mentales, se la castiga matándola, que el castigo por el delito de ser víctima es la muerte", protesta Robert Flello, diputado del parlamento británico por las filas del Partido Laborista.
"Lo que esa mujer necesitaba en un momento desesperado de su joven vida era ayuda y apoyo para superar sus problemas, no la opción de la eutanasia", se lamenta la diputada conservadora Fiona Bruce, presidenta del grupo multipartido Pro-Vida del Parlamento británico.
A la mujer comenzaron a practicarle un nuevo tipo de terapia hace un par de años, y que aparentemente estaba dando buenos resultados. Pero, según recoge la documentación del caso, los médicos que la seguían decidieron suspender el tratamiento tras llegar a la conclusión de que los males que padecía eran incurables.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/05/11/57330f2de5fdea9a0e8b463b.html

miércoles, 30 de marzo de 2016

obertament El documental



Obertament’ és una sèrie documental de La Xarxa i l'entitat Obertament, protagonitzada per persones que han passat per l’experiència d’un problema de salut mental i expliquen les seves vivències en àmbits quotidians com la família, els amics o la parella.

Ja porten tres capítols:

Capítol 1: Salut mental i món laboral

Rosa Hoyo té la síndrome d'Asperger. Biotecnòloga de professió, políglota i música per passió ens explica com viu les relacions humanes. Rosa està còmoda en la racionalitat però, en canvi, es veu abocada dia a dia als sentiments. La història de Rosa Hoyo ens ensenya com de difícil és per aquestes persones aprendre a respondre als estímuls afectius dels més pròxims.


Capítol 2: Salut mental i parella



Quan Josep Anton Llurba va ser diagnosticat d'un trastorn mental sever la família es va trencar. La dona no va tenir prou eines per enfrontar-se a la malaltia i va decidir agafar un altre camí. Ara Josep Anton Llurba es troba bé i gràcies a la seva nova parella la vida li somriu. Josep Anton Llurba està convençut que quan hi ha amor, hi ha solució.

Capítol 3: Salut Mental i Entorn i fills
La salut mental no és igual a tot arreu. Patir un brot esquizofrènic en una població petita et marca a tu i als teus. Aquesta és la història en primera persona de la Mercè Torrentallé, delineant de professió que s'ha tornat a construir després d'una malaltia que la va obligar a començar de zero. Una història de coratge i virtuositat.

http://www.xiptv.cat/obertament

martes, 29 de marzo de 2016

El Supremo de Canadá da paso a la muerte digna

Fernando Pedrós
Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente (DMD).
El 5 de junio la Asamblea Nacional (parlamento) de Quebec (Canadá) rompía el tabú de la prohibición de la eutanasia con la aprobación de la ley de la ayuda médica al final de la vida. El principio fundamental de esta ley es “asegurar cuidados a las personas al final de la vida, respetando su dignidad y su autonomía”. Pero la provincia de Quebec no va a ser una excepción y se espera que en el próximo mes de junio todo Canadá tendrá una ley similar, por la que muchos enfermos podrán solicitar ayuda para terminar su vida. La medida la decidió el Tribunal Supremo, que juzgó inconstitucional el artículo del Código Penal que prohibía y penaba “el suicidio asistido y la eutanasia”.
La legalización de la eutanasia no es meramente un pasar página. El dictamen del Tribunal Supremo no se entiende sin más con la palabra ‘descriminalizar’ la eutanasia. Es preciso sopesar lo que supone que la eutanasia pase de ser un delito de homicidio a ser un derecho de morir con dignidad y con plena libertad. Supone, pues, un volteo cultural en que se destruye y aniquila la figura del homicidio para elevar un monumento a la ayuda médica a morir con dignidad. Es el anverso y el reverso de la eutanasia en la historia del Derecho.
Despenalización a plazo fijo
El Tribunal Supremo en febrero del año pasado concedió al Gobierno un plazo de un año para aplicar su dictamen sobre la despenalización del suicidio asistido y la eutanasia a la norma legislativa. Posteriormente extendió el plazo a cuatro meses más y por ello en el próximo mes de junio todo Canadá, y no solo Quebec, tendrá derecho a ser ayudado en el morir.
En el mes de diciembre pasado, se encargó a una comisión mixta de parlamentarios y senadores la preparación de un proyecto de ley. El ministro de Justicia, Jody Wilson-Raybould, opina que la ley tendrá que tener “el equilibrio necesario para reconocer la autonomía de las personas y la protección de las personas vulnerables”. Por el momento el informe que ha elaborado la comisión ad hoc presenta 21 recomendaciones y básicamente propone que la ley ha de referirse de entrada a los adultos responsables de 18 años o más y cuando se lleven al menos tres años de aplicación podrá referirse a los menores responsables y maduros. Por otra parte, se dice que la ayuda a morir será tanto a enfermos afectados de enfermedades terminales como a los no terminales si su enfermedad es grave e irreversible y tengan sufrimientos persistentes e intolerables. También se ayudará a los pacientes con trastornos psicológicos.
Desacralización de la vida
Con la decisión del Tribunal Supremo canadiense y con el contenido de este informe previo al proyecto de ley, se aprecia que el proceso secularizador sigue su curso en el capítulo de la desacralización de la vida humana que hasta ahora era considerada como un valor absoluto en la civilización cristiana e impregnaba nuestras culturas occidentales. El tabú, que persiste todavía en el trasfondo cultural, va desestructurándose paso a paso desde el año 2001 con la ley holandesa, que fue seguida años después por la de Bélgica, Luxemburgo, Quebec, por la legalización del suicidio asistido en varios Estados de EE UU y en Suiza. Aunque, por el contrario, la supuesta nación laica por excelencia que era Francia no ha logrado dar el paso a la legalización de la disponibilidad de la vida. Sin embargo, Portugal e Italia están entrando recientemente en el debate público de estas cuestiones.
En España, algunos programas de partidos políticos abren el camino a la libre disponibilidad de la vida cuando esta en lugar de un valor acaba siendo un desvalor por circunstancias patológicas. Pero, todo está por ver, pues una cosa es la letra de los programas y otra los textos que alcanzan estar inscritos en las páginas del BOE. Estamos, pues, los españoles a la espera de una legislatura que no acaba de arrancar o que va a desaparecer.
Ahorro de disputas y conflictos
En Canadá no ha habido debate público sobre la vida y la muerte. Ha sido el Supremo el que ha dictaminado, ahorrando al país un debate político que siempre hubiera tenido sus tensiones y conflictos. Un paso bastante parecido se podía haber dado en España ya hace años, cuando Ramón Sampedro recurrió al amparo del Tribunal Constitucional (TC). Este refrendó el deseo ético y personalísimo del enfermo a morir, pero se evadió en contestar a la petición que le hacía Sampedro solicitando ayuda de otra persona y que esta no fuera penada. El TC no dio el paso parecido al que ha dado el Tribunal Supremo canadiense cuando Sampedro le servía en bandeja la ocasión y, además, los estudios de expertos juristas avalaban que el artículo del Código Penal que pena las conductas eutanásicas es inconstitucional al estar en contra de valores reconocidos en la Constitución.

http://blogs.publico.es/estacion-termino/2016/03/29/el-supremo-de-canada-da-paso-a-la-muerte-digna/